¿Realmente es quién quiero ser?

Escoge otro color, eso es de mujeres. Pruébate este vestido, eso te hará ver más bonita. ¿Estás seguro que eres un hombre? ¿y tú, qué eres? ¿un payaso? ¿eres emo o por qué te vistes todo de negro? Ponte algo más apropiado o ¿a caso eres gay/lesbiana? Puede ser que alguna vez hayas escuchado una (o más) de las frases anteriores; frases que buscan cuestionar y minimizar la forma en la que has decidido expresarte, como hombre, mujer, o como sea que te identifiques. Pero, no has de sentirte mal, ni has de sentirte presionada/o/e a convertirte en alguien que no eres; busca aquello que te haga feliz y que demuestre tu yo más auténtica/o, tu mejor realidad. Recuerda que no hay una combinación estricta en cuanto a la orientación, identidad y expresión sexual. Pregúntate, ¿quién quiero ser?

En esta ocasión quiero hablar contigo, entrando un poco más en materia sobre la expresión de género, la cual es definida por la oficial del alto comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos como «la forma en que manifestamos nuestro género mediante nuestro comportamiento y nuestra apariencia (…) puede ser masculina, femenina, andrógina o cualquier combinación de las tres». ¿Y por qué quiero platicar contigo sobre esto? Sencillamente porque deseo que no limites tu expresión individual debido a las construcciones sociales sobre el género; que no te prohíbes de expresar tus ideales, tus aspiraciones y, sobre todo, tus deseos.

Vivimos en un país que ha heredado características sociales y culturales marcadas por discursos y estructuras principalmente machistas y heteropatriarcales; lo anterior ha hecho que se genere en el imaginario colectivo la confusión en cuanto a la perspectiva social de sexo y género. Margaret Mead, antropóloga y poeta estadounidense, fue de las primeras en plantear la diferencia entre el concepto de sexo, que se refiere a las características biológicas, y de género, el cual se liga a los comportamientos, ideas y atribuciones culturales (La gaceta del CUSur, 2020). Además, solo hace falta voltear a ver el pasado para entender que la forma de concepción de los roles de género no es fija, y ha evolucionado con el tiempo.

Hermafrodita dormido. Museo Louvre, París, Francia.

Podemos viajar a las historias y manuscritos de la antigua Grecia y, podemos encontrar evidencia sobre varios casos en los que individuos experimentaban cambios de sexo pero que, a pesar de eso, seguían viviendo su vida sin que les importara la nueva construcción de su género. Esto lo podemos encontrar en escritos de Hipócrates, el padre de la medicina moderna, o en evidencias del historiador Diodoro de Sicilia; ambos relatan historias de mujeres que se transformaron en hombres pero que siguieron con las tareas del hogar. Incluso este cambio y fluidez del género era ampliamente representado en la mitología, con el mismo dios Dionisio que era descrito con apariencia andrógina; o los miles de trucos de los dioses mayores que, en muchas ocasiones, se utilizaban con fines eróticos.

«Dos espíritus» en las tribus nativas de América del Norte.

Otro ejemplo, lo podemos encontrar en varias de las tribus nativas de América del Norte en las que, sí existían las tareas asignadas a ciertos géneros, esto no les obligaba a asumir dichas tareas; podrían realizar lo que mejor se les diera y de acuerdo a Beatriz Robledo, del museo de América, «estas sociedades concebían la diversidad de género como una parte del orden natural. Es más, en la mayoría de tribus la habilidad de combinar hombre-mujer era vista como un talento, no como desventaja» (La Vanguardia, 2020). A estos individuos se les conoció como «dos espíritus», dada su integración natural con lo que concebían con el género.

Y así como los ejemplos anteriores podemos encontrar varios alrededor del mundo, Enchaquirados en Ecuador, Asog en Filipinas, Hijiras en India, Chibadis en Angola, Muxes en México, entre otros; en los que los individuos están completamente integrados a sus sociedades, en las que el rol que desempeñan no se asocia con el género, sino que tiene un mayor peso en las funciones que realizan en beneficio de la sociedad, siendo cualquiera capaz de lograrlo.

Entonces, recuerda no sentirte mal por cómo es que deseas expresarte en este mundo, por el rol que desees asumir, y las actividades que anheles desempeñar; las cosas siempre están cambiando a la par que lo hacemos como civilización. Entonces, preocupate por ser feliz contigo misma/o y en lograr visibilizar que, quien muestras, es quien eres en realidad. Sin embargo, también hay que tener en claro que debes asegurar tu integridad física y mental, ya que, seguimos en un lugar que tiene un largo camino por recorrer pero, poco a poco, llegará el momento en el que realmente se pueda lograr ser libres.

Y una última cosa, nunca olvides que siempre habrá grupos que estarán para apoyarte, y que te comprenderán, sea como seas; sin importar la combinación de la gran diversidad que existe en la comunidad, siempre serás válida/o/e.

P.D. Se te ama y se te aprecia en este mundo.

Una nota por Alanne Núñez

Referencias
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. (s.f.). Glosario.
https://www.unfe.org/es/definitions/
Suárez, R. (2020). La construcción social del género limita la expresión individual. La gaceta del
Cusur. http://gaceta.cusur.udg.mx/la-construccion-social-del-genero-limita-la-expresionindividual/
Bustos, R. (2020). La identidad de género en la historia. La Vanguardia.
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-antigua/20200901/33040/identidadgenero-historia.htm

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